Soledad
Nacemos, vivimos y morimos solos.
Porque la soledad es lo único que nos
queda, cuando ya no nos queda nada;
pero no es un buen lugar para quedarse.
Estar solo es estar rodeado de gente
y que me faltes tú. Por eso te aconsejo,
cuando te sientas solo, recuerda.
Sekuela
Tengo hambre…
Vacío y sólo, voy caminando. Ya no hay lágrimas ni dolor, solo vacío, solo hambre. Hambre de tí, ganas de comerme tu piel a tiras, beber de tus piernas y besar tus ojos. Quiero devorar, con una mirada, cada uno de los suaves rincones de tu cuerpo. Y que me comas a mi, que muerdas mis labios y sacies tu apetito con caricias. Porque vuelvo a tener hambre, deseando cenarte otra vez, para despertar y dejarme morir en el desayuno. Poder cenar de tu corazón, calmando así el estomago de mi alma.
Pero sigo hambriento, desfalleciendo y desnutrido, con ganas de comer amor y alimentarte de él. Con sed del cariño, que simpre te ofrecí para beber y del cual nunca he podido beber. Se hace difícil seguir, porque todavía tengo hambre…
Por que amarla…
¿Por que amarla, si yo no soy amado? ¿Por que querela, si siento su ausencia en mi pecho? Por amor. Porque no soy amado, aun que si querido, que no es suficiente para apaciguar mi sufrimiento. Porque mejor que yo, pocos saben como es la ausencia del ser amado. Y por eso mismo, amo a quien no me ama, para que no sepa nunca lo que es sentir que no se es amado. Aunque para ello tenga que sufrir ese mismo sentimiento que le quita el sentido a la vida y ahoga mis sueños.
Que más te da…
Aquí dejo un fragmento de canción (estribillo) que compuse en el camíno de vuelta a casa; en la soledad que ocupa la cola de un avión. Todavia no he encontrado una melodía adecuada para ella, pero también es verdad que se trata de la primera canción que he intentado escrbir. Espero que la disfruteis:
Que más te da,
que malgaste mi vida en la barra de un bar,
y mi corazón,
lo apueste, sin suerte,
buscando carícias en algún colchón.
Y que más te da,
que el día amanezca tirado en un portal,
si con mi razón,
ni puedo, ni quiero,
entender el porque de tu decisión.
Los ojos
La historia que ahora viene, la leí en este blog y me impactó bastante, haciendome reflexionar profundamente sobre muchas cosas. Aquí la dejo:
Esta es la historia de una joven ciega que se odiaba a sí misma, y a todo el mundo, por ser ciega. Odiaba a todos, menos a su novio que la quería mucho. Un día, consiguió un par de ojos sanos, la operaron y pudo ver. Cuando lo hizo, el novio le preguntó si se casaría con el, a lo que ella respondió que no, porque se dio cuenta que él era ciego.
El novio, triste, lo comprendió y se despidió de su vida.
En su partida le dejó esta nota:
Tan solo te pido que cuides muy bien de mis ojos pues te los regalé y ahora son los tuyos.
Te amo.