Cabizbajo pero con la mirada al frente. A travesando con mis dos puñales a todo el que se me pone por delante. A mi paso, más atras, siguenme mis maestros. Vigilantes pero no temerosos, cuidando cada uno de mis pasos sin llegar a intervenir. Me hablaron de ellas, y pese a no estar ahora mismo con migo, puedo sentirlas. Siento su fuerza, que me ayudará a tumbar a todos aquellos que deben caer.
Ismael